Qué es, cuándo se necesita y para qué sirve
Qué es, cuándo se necesita y para qué sirve
La inspección de baja tensión permite comprobar que una instalación eléctrica cumple las condiciones establecidas en el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT).
Como EICI, ADDIENT realiza inspecciones iniciales en todas las instalaciones que requieren control reglamentario, y las que no lo requieren, determinadas según el programa de tramitaciones de Industria, entre ellas locales de pública concurrencia, instalaciones industriales, locales con riesgo de incendio o explosión, locales mojados, autoconsumo, piscinas, quirófanos, alumbrado exterior, estaciones de recarga de vehículos eléctricos, y resto locales como viviendas etc.
Requisitos
Requisitos
Para realizar la inspección es necesario disponer de la documentación técnica correspondiente a la instalación.
Con carácter general, puede requerirse:
- Proyecto o memoria técnica de la instalación.
- Certificado final de obra, cuando lleva proyecto.
- Certificado de instalación eléctrica. (Boletín)
- Documentación de puesta en servicio, en caso de modificaciones y/o ampliaciones.
- Esquemas, planos y características de los equipos instalados.
- Tasas de Industria.
- Actas de inspecciones anteriores, cuando existan.
- Documentación relativa a modificaciones o ampliaciones realizadas.
Cómo se tramita
Cómo se tramita
El proceso comienza con la revisión documental de toda la documentación aportada, se sube y tramita en la plataforma de industria y continúa con una inspección presencial en la que ADDIENT realiza las comprobaciones y mediciones reglamentarias.
Una vez finalizada la inspección, emitimos el correspondiente certificado o acta de inspección, indicando el resultado y, cuando proceda, las deficiencias que deben subsanarse.
Las instalaciones sujetas a inspección inicial deben superar este control antes de su puesta en servicio. Posteriormente, las instalaciones que requirieron inspección inicial deben revisarse cada 5 años, mientras que las instalaciones comunes de edificios de viviendas con potencia total instalada superior a 100 kW se inspeccionan cada 10 años.